lunes, 26 de septiembre de 2011

...and I'll sing the blues if I want ♫♪♫


Grupo: Oasis
Canción:  Whatever
Tipo: Coca Cola (jaa!)
Comentario: Esta canción ya la postié antes en el blog cuando estaba totalmente frustrada y amargada, me acompanhó mucho tiempo en mis idas de camino al  trabajo,  ahora tiene otro enfoque para mí, por eso elegí también esta versión. Hoy fue mi último día en el trabajo, tengo mil sentimientos encontrados, una mezcla de expectativa/ tristeza/ alegría/ miedo/ ansiedad/ libertad,  baaaahh!!, whatever, I'll sing the blues if I want..

lunes, 12 de septiembre de 2011

En un lugar llamado Edo Sushi Bar


Uno de mis restaurantes favoritos es sin dudar el Edo, lugar donde se  difunde la comida nikkei en su máximo resplandor:  Sashimis, sushis, makis, tiraditos, yasaitames, batayakis, son el deleite de los comensales cada día que visitan el restaurante.





 (un babero, por favor).













Y es que no solo el Edo es uno de mis restaurantes favoritos por su comida, tuve el gusto de trabajar allí y tuve el gusto de conocer a gente maravillosa, trabajadora, loca, buena onda, cálida, acogedora. Era un locón trabajar en ese lugar: El local reventaba de comensales casi siempre, comandas por aquí, comandas por allá, llamadas por aquí, llamadas por allá, cuentas por aquí, cuantas por allá, platos por aquí, platos por allá, bebidas por aquí, bebidas por allá, salsas por aquí, salsas por allá, vuelto por aquí, vuelto por allá,  una al final acababa multifacética haciendo todo lo que estaba al alcance de uno, yo siempre acababa con los ojos rojos mirando a la nada (jajaja) pero nada, toda la presión del trabajo se contrarrestaba con el trabajo en equipo (bueno, a veces jajaja) y las tonterías que hacíamos/decíamos en equipo (eso sí siempre jajaja). Ahora puedo mirar atrás y me puedo reír de todo lo que hacíamos/decíamos, todo forma parte ya de mi  The Wonder Years: El coro de Viena, la modelo colombiana, cantar el doctorado con Pipaz, comer otoshis, gritarle a Gian por una limonada, escuchar a Clau llamar a Chubi, pegarle a Wen y a Jaz, escuchar los gritos de Mariella, escuchar renegar a Tiiiito,   estresar al flacuchento, doblar oshiboris, escuchar cantar a Sachi, verle la panza a la panzona, la cresta de Evervest,jugar voley en el estacionamiento y ganar el campeonato mundial Edo (jajaja), decir “Hoooola Valeeeeeeria”,  ir con Oriana al tragamonedas,hacer chanchita con Ade & Ronald para el lonchesito, dormir en la mesa, descifrar con la luz los colores de los caramelos, oler a gari, llorar con el wasabi, hacer renegar a Coco,  fastidiar a Chito, lavar las paredes, ir a Antioquia, comer otoshis podría repetirse nuevamente jejeje, etc. etc. etc.

Lo curioso es que desde hace tiempo ya  no trabajo allí, es más, la mayoría dejamos de trabajar en ese lugar  pero las amistades que hice  perduran hasta el día de hoy. Eso me encanta.
























sábado, 3 de septiembre de 2011

Don Juansito, el mejor del mundo.

Desde hace un buen tiempo, me gusta conversar en el baño con mi papá.  Mi casa es un poco peculiar, hay 2 baños juntos pero separados (jaja ¡Qué tal explicación!), bueno separados por una pared. A veces coincidimos en las mañanas, mientras yo me termino de bañar y cambiar en uno, mi papá está en el otro alistándose para ir a trabajar, siempre utilizamos esos minutos que coincidimos para conversar, me encanta. No sé si es porque nos divide la pared y no nos  vemos cuando conversamos (jaja), pero siento que esas conversas son más libres, profundas. Mi papá es el hombre más teeeeeeeeeerco y cerrado de toda la faz de la tierra (sin exagerar), si si y por ende, de tal palo, tal hija (jajaja). Se me hacía difícil conversar con él, no sé,  su terquedad con mi terquedad me creaban una frustración terrible y es que para mí que él me apoye y entienda mi punto de vista lo es todo.

Últimamente he aprendido algo,  he aprendido a aceptar sus decisiones y creo que él ha aprendido eso también y eso me causa un gran alivio en mi ser.  Justo ayer conversábamos  de un viaje que le decía para hacer en unos meses, pero él con toda su serenidad me dijo que no, que no era el momento y me dio sus razones, en pocas palabras me choteó pero este chote fue un chote refinado (jajaja). Si esa conversación hubiese sido un par de meses atrás creo que me hubiese enfurecido  y estresado,  pero ahora no, ahora entiendo y acepto su decisión.  Mi papá simplemente es un genio,  es todo un personaje, súper lindo y encantador.

Creo que muchas veces no logramos entender a nuestros viejos, pero si vemos más allá de lo evidente, creo que los años y el esfuerzo que ellos ponen a la vida son por una sola razón: VERNOS FELICES.